El aumento del precio del gasoil y otros insumos clave, que presionan sobre la estructura financiera de las empresas. A esto se suma una deuda en concepto de compensaciones que, según indicaron, supera los 128 mil millones de pesos, lo que agrava aún más el panorama.
Un sistema en alerta por falta de respuestas
Desde el sector aseguran que la incertidumbre no es nueva, pero sí cada vez más difícil de sostener. A pesar de los esfuerzos tanto de las autoridades como de las empresas por mantener el servicio en funcionamiento, las soluciones concretas no terminan de llegar.

En este contexto, las cámaras remarcan:
- Falta de definiciones claras por parte del Estado nacional y provincial
- Incremento sostenido de los costos operativos
- Deudas acumuladas en compensaciones económicas
- Dificultades para sostener la prestación del servicio
El resultado es un sistema que sigue funcionando, pero bajo una presión creciente que compromete su estabilidad.
Estado de emergencia y advertencias al corto plazo
Frente a este escenario, el sector se declaró formalmente en estado de emergencia. La medida refleja la gravedad de la situación y busca acelerar respuestas que, hasta ahora, no se concretaron.
Además, se convocó a una reunión clave para el próximo 30 de abril en el ámbito de la Secretaría de Transporte de la Nación. Allí, las cámaras esperan obtener definiciones “concretas, inmediatas y verificables” sobre los mecanismos de actualización de costos.
La advertencia es clara: si no hay soluciones en el corto plazo, podrían profundizarse las medidas de racionalización del servicio.
Impacto directo en los usuarios
Aunque el comunicado se centra en la situación económica del sector, el impacto final recae en los usuarios. Cualquier ajuste en el sistema puede traducirse en:
- Menor frecuencia de colectivos
- Recorridos modificados o reducidos
- Mayor tiempo de espera
- Deterioro en la calidad del servicio
Las cámaras empresarias cerraron el comunicado reiterando su compromiso con la continuidad del servicio, pero insistieron en la necesidad de decisiones urgentes que permitan garantizar condiciones mínimas de funcionamiento. La situación, advierten, ya no admite más demoras.