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Hidratación en verano: un cuidado necesario


Publicada: 2026-01-20 11:24:04

Durante el verano y las altas temperaturas, sostener una buena hidratación es clave para prevenir decaimientos, deshidratación y golpes de calor. Son cuidados simples, pero fundamentales.
<strong>La Dra. Viviana Cantarutti, Médica Clínica de OSPEDYC,</strong> explicó que: “El agua es la mejor bebida para el cuerpo: no tiene conservantes ni sodio y cumple un rol esencial en la regulación de la temperatura. En general, se recomienda consumir entre 2 y 3 litros por día, ajustando la cantidad según el calor y el nivel de actividad. Una referencia práctica: un vaso cada dos horas”.

“Hay grupos que requieren mayor atención – continúa la especialista de OSPEDYC-: Los bebés, niñas y niños pierden líquidos más rápido, regulan peor la temperatura corporal y muchas veces no identifican la sed. Las personas mayores de 65 años, en cambio, suelen sentir menos necesidad de beber, pueden tener una menor capacidad renal y, en algunos casos, dificultades para acceder al agua. En ambos casos, es importante ofrecer líquidos de manera frecuente, sin esperar a que lo pidan.”

“La deshidratación no siempre se nota de inmediato. Puede manifestarse con cansancio, dolor de cabeza, falta de energía, mareos o dificultad para concentrarse. Frente al calor intenso, conviene anticiparse”, advirtió.

Algunos hábitos ayudan a prevenir complicaciones: tomar líquidos de forma regular, evitar la exposición solar en las horas centrales del día, elegir comidas livianas con frutas y verduras, reducir la actividad física intensa y usar ropa clara, liviana y holgada. Permanecer en ambientes ventilados o refrigerados también marca la diferencia
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Golpe de calor

El golpe de calor es la forma más grave de las lesiones por calor y constituye una urgencia médica. Ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura y esta se eleva por encima de los 40 °C, generalmente tras una exposición prolongada al calor o ejercicio intenso.

Puede manifestarse con señales como confusión, cambios en el comportamiento, piel caliente (seca o muy sudorosa), náuseas, dolor de cabeza, respiración acelerada y pulso rápido. Ante estos signos, es fundamental buscar atención médica inmediata.

En este sentido, la Dra. Cantarutti aseguró que: “La buena noticia es que se puede prevenir: hidratándose de manera constante, evitando el sol y el esfuerzo físico en las horas de más calor, protegiendo la piel, usando ropa liviana y nunca dejar personas —especialmente niños o adultos mayores— dentro de un vehículo estacionado»

Cuidarse del calor no requiere grandes cambios, sino incorporar decisiones simples que, en verano, pueden marcar una diferencia clave para la salud.
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