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REGRESIONES, APATÍA E IRRITABILIDAD: CÓMO AFECTÓ LA PANDEMIA A LA SALUD MENTAL DE LOS CHICOS Y ADOLESCENTES

Publicada: 2021-09-28 19:38:33
El confinamiento generó más de una secuela en un segmento que además, todavía no tiene previsiones de cuándo podrá vacunarse. Cómo lidiar con los temores, los enojos y la angustia.

Cómo afectó la pandemia a la salud mental de los chicos y adolescentes.

Regresiones, apatía, aislamiento, irritabilidad y una baja tolerancia al fracaso. Estos solo son algunos de los efectos que tuvo la pandemia y el confinamiento en la salud mental de los niños y los adolescentes. Y mientras los adultos transitan la incertidumbre con herramientas que la psiquis recogió a lo largo de años, en los más jóvenes este aspecto aún se encuentra en formación. En las últimas horas, el caso del chico que estuvo 16 horas fuera de su casa, en Liniers, volvió a encender las alarmas en una sociedad que todavía no ve una salida ante el avance del coronavirus y que pone a los menores como vectores de contagio.

“La pandemia transformó la rutina y modificó las actividades cotidianas. Eso impactó en los lazos sociales, se vieron restringidas las vinculaciones y afectó mucho la salud mental”, señaló la psicóloga infantojuvenil María Laura Lezaeta (MN 64105), en diálogo con TN.com.ar.

Mientras que Graciela Paolicchi (MN 4858), profesora adjunta regular a cargo de la cátedra de Psicología Evolutiva y Niñez, de la Facultad de Psicología de la UBA, destacó: “Ubicamos los periodos de infancia y adolescencia como momentos centrales en la construcción subjetiva y la escuela tiene una función primordial en el proceso, pero se vio interrumpido y esta pausa va a afectar el desarrollo. Se sostuvo la educación virtual, pero hay una diferencia muy grande con la presencialidad”.

Las secuelas del encierro

“¿Alguien puede pensar en los niños?”, esta frase famosa de una escena de Los Simpson, lejos de quedarse en solo un dibujo animado, bien podría evidenciar la dificultad que tiene los adultos para bajar la mirada hacia los más pequeños.

 

Y en tiempos de pandemia e incertidumbre, un virus que se presentaba como un desafío para toda la humanidad se convirtió en una guerra. A los chicos se los ubicó, en varias oportunidades, como responsables de posibles contagios y muertes. Cortaron lazos familiares y entre ellos mismos; y con una información parecía esquiva y compleja, las explicaciones quedaron ausentes y las imposiciones ganaron terreno.

Regresiones, apatía e irritabilidad: cómo afectó la pandemia a la salud mental de los chicos y adolescentes

“Unicef publicó un estudio en mayo de este año donde evaluó que en los nenes de entre tres y 12 años la pandemia los afectó anímicamente. Se veían a diario con sus amigos y tuvieron que dejar de hacerlo, y eso los frustró, tenían mayor una irritabilidad y enojo. En los adolescente hubo mayores malestares y está relacionado con la socialización. En esta etapa, construyen la personalidad y forjan su identidad, y al verse afectada su autonomía e independencia, apareció el desgano, el enojo, la angustia y la resignación; y en algunos casos hubo problemas de salud mental”, señaló Lezaeta.

 

En esa línea, Paolicchi, que también se desempeña como coordinadora Programa de la Facultad de Psicología en Hospital de Clínicas, detalló que en los niños pequeños detectaron “regresiones en logros adquiridos (como dejar los pañales), angustia, llanto frecuente, poca capacidad de espera y hasta dificultad de aceptar hacer tareas”. Mientras que en los adolescentes las secuelas de la pandemia se manifestaron como “problemas de sueño o alimentación, crisis de angustia (algunas profundas), asilamiento, depresión, apatía y desinterés por lo que antes les interesaba”.

Etapas y aprendizajes

El aislamiento por el Covid-19 no contó con diferencias. Desde el 20 de marzo de 2020, niños, adolescentes y adultos fueron confinados a sus hogares ante la pandemia. Sin embargo, existen diferencias sustanciales ante cada edad.

Según Lezaeta, que además es cofundadora de JUEGOlogía, en los chicos de nivel inicial, en especial en los niños de tres años, al estar “la mayor parte del tiempo dentro de los hogares, al volver a salir sintieron angustia y se negaban. Tenían temor y el uso de barbijo que tapa la expresión facial, que sirve como guía, los afectó”.

Regresiones, apatía e irritabilidad: cómo afectó la pandemia a la salud mental de los chicos y adolescentes

Al tiempo que en los preadolescentes y adolescentes, “donde atesoran cada momento con sus pares y buscan sus propios intereses e identidad con experiencias fuera del hogar, vieron sus posibilidades de esparcimiento y de búsqueda interna anuladas. Ahora, se encuentran con un nuevo panorama, sin las vivencias necesarias, sin certezas y ante un mundo nuevo e inédito que los adultos no hemos vivido antes”

“La llegada abrupta de la pandemia produjo cambios en la vida cotidiana que tuvo un impacto en los lazos sociales y familiares, con sus pares y con otros adultos. En los adolescentes, se les limitó las salidas a la escuela y, sobre todo, el logro de la autonomía”, dijo Paolicchi y agregó: “Eso se sumó a que los adultos también se vieron afectados por la incertidumbre. Es por eso que hay que tomar en cuenta las emociones que experimentan tanto los niños como los adolescentes, cómo perciben el futuro y cómo transitan este tiempo de pandemia”.

La escuela: un espacio de la salud mental

Las especialistas destacaron que la escuela tiene un rol que excede la educación, sino que forma parte de la construcción de salud mental. Y con la presencialidad plena anunciada a nivel nacional, los entornos educativos vuelven a formar parte del cotidianeidad de los chicos.

“La escolaridad tiene que ver con formación, pero también con socialización. A la escuela no se va solo a aprender, sino que además tiene una función de construcción de la subjetividad. La falta de la escuela no implica un retraso o un futuro complicado, sino que también afecta esta cuestiones psicológicas y la construcción subjetiva con el lazo intersubjetivo”, destacó Paolicchi

Regresiones, apatía e irritabilidad: cómo afectó la pandemia a la salud mental de los chicos y adolescentes

En ese tono, la profesora de la Facultad de Psicología de la UBA explicó que, en los más pequeños, se presentaron dilemas ante el regreso a la escuela, en especial cuando aún se aplicaban los sistemas de burbujas alternadas: “Había niños que no querían volver, se instalaron miedos de estar en la calle, de salir, de estar en contacto con otros, incluso en lugares abiertos”, destacó.

Es más, también se manifestó esta situación ante el posible contagio, siendo que la gran mayoría de los menores de 17 años no está vacunado. “No son la mayoría, pero hubo casos donde existía el miedo al contagio, antes los niños cuidaban a los adultos. ‘No salgas porque te agarra el Covid’. Ahora está más atenuado, con la vacunación, los hábitos de cuidado, los protocolos y que los adultos están más tranquilos, eso se transmitió y la vuelta a la escuela fue ansiada y esperada”, señaló Paolicchi.

“Los adolescentes, en especial, convivieron con la sensación de miedo constante de ser vectores de contagio. Entonces, en algunos casos, surge la necesidad de estar vacunados, pero hay que apuntar al autocuidado, empoderarlos. Centrarnos en aquello que está bajo nuestro control”, dijo Lezaeta y destacó la importancia de “empatizar con lo que sienten. A los adolescentes se los subestimó, pero tienen el poder, la autonomía y la responsabilidad de asumir los cuidados”.

Mientras que la especialista que se desempaña en el Hospital de Clínicas, agregó: “Cuando no se escucha a los chicos, se genera mucho daño a nivel del psiquismo. Ponerles responsabilidad como vectore

Regresiones, apatía e irritabilidad: cómo afectó la pandemia a la salud mental de los chicos y adolescentes

s de contagio incrementa un sentimiento de culpa que es difícil de resolver, sobre todo la culpa social. Hay que poner el acento en la responsabilidad y generar confianza”.

Signos de alarma y herramientas para el futuro

Con las cartas sobre la mesa, las secuelas de la pandemia y el encierro deberán tener un abordaje integral. Desde las pérdidas de seres queridos, hasta el ingreso a la “nueva normalidad” y aquellas situaciones ya aprendidas y perdidas, los chicos necesitan del acompañamiento de los adultos

“Pueden quedar situaciones que se instalan y lleva tiempo. Estamos viendo muchas consultas que empiezan por un chico y se extiende a los padres y hermanos, Hay un mayor requerimiento de tratamientos psicológicos y van a continuar. Hay mucho trabajo por hacer”, dijo Paolicchi y agregó: “Las situaciones que se generan al nivel del desarrollo se mantienen y profundizan, no es que los años hacen que pasen. Hay que convocar a las familias y armar redes de contención que funcionen”.

Mientras que Lezaeta señaló que “como adultos referentes, tenemos que estar atentos a las señales. Cuando vemos a los chicos desganados, que no hacen las actividades que antes hacían con placer o que están apáticos durante mucho tiempo, hay que recurrir a un profesional. Si queremos que los chicos se cuiden tenemos que empezar por nosotros y si estamos abrumados o colapsados, pedir ayuda”.

“En los niños más pequeños hay que apelar al lado lúdico, ayudarlos y acompañarlos porque ellos no pueden expresar qué les pasa con palabras sino con emociones y comportamientos. En los chicos y los adolescentes hay que empatizar, que se sientan escuchados propiciando espacios de diálogo. No limitarnos al ‘¿cómo te fue?’, empezando, incluso, por nosotros mismos para que vean que los adultos pasan por situaciones similares”, agregó la cofundadora de JUEGOlogía.

Fuente: conbienestar

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