Cada 20 de agosto se conmemora el Día Mundial del Mosquito, una fecha que sirve para recordar el impacto que estos insectos pueden tener sobre la salud y la importancia de prevenir las enfermedades que transmiten.
En la Argentina, uno de los principales focos está puesto en el Aedes aegypti, el mosquito capaz de transmitir dengue, zika y chikungunya. La prevención no depende solamente de evitar la picadura: también requiere impedir que el mosquito encuentre lugares donde reproducirse.
El Aedes aegypti suele desarrollarse en recipientes artificiales que acumulan agua dentro y alrededor de las casas, escuelas y lugares de trabajo. Incluso pequeñas cantidades pueden convertirse en criaderos.
El descacharrado sigue siendo una de las medidas más importantes
Eliminar los criaderos es una de las acciones más eficaces para reducir la presencia del Aedes aegypti. El Ministerio de Salud de la Nación recomienda revisar de manera habitual patios, balcones y ambientes interiores y retirar o acondicionar cualquier elemento que pueda juntar agua.
Entre las medidas más importantes están:
- eliminar latas, botellas, neumáticos y recipientes en desuso que puedan acumular agua;
- dar vuelta baldes, palanganas, juguetes y otros objetos que permanecen al aire libre;
- tapar tanques, cisternas y depósitos de agua;
- vaciar y cepillar con frecuencia los bebederos de animales;
- limpiar canaletas y desagües;
- mantener las piletas limpias y tratadas;
- evitar la acumulación de basura en patios y espacios abiertos.
Una característica que vuelve especialmente importante la continuidad de estas tareas es que los huevos del Aedes aegypti pueden resistir períodos prolongados de sequedad. Por eso, aunque no haya mosquitos visibles o las temperaturas sean más bajas, las acciones de prevención deberían mantenerse durante todo el año.
La fumigación, además, no reemplaza al descacharrado. Los insecticidas pueden actuar sobre parte de los mosquitos adultos, pero no eliminan los huevos ni todas las formas inmaduras. Por eso deben utilizarse dentro de estrategias sanitarias específicas y acompañarse siempre de la eliminación de criaderos.
Repelente, ropa y mosquiteros: cómo evitar las picaduras
La segunda parte de la prevención consiste en reducir el contacto con los mosquitos. El uso de repelentes autorizados por ANMAT es una de las principales herramientas. Deben aplicarse siguiendo las instrucciones del envase y respetando el tiempo indicado entre aplicaciones, ya que la duración de la protección depende del principio activo y de su concentración.

Por eso, el mensaje central de esta fecha es sencillo: menos recipientes con agua significa menos posibilidades de reproducción y, por lo tanto, menor riesgo de transmisión. (Foto: Adobe Stock)
También se recomienda utilizar ropa clara que cubra brazos y piernas cuando sea posible, especialmente durante actividades al aire libre, instalar mosquiteros en puertas y ventanas y proteger cunas y cochecitos con telas mosquiteras. Los repelentes ambientales, como tabletas para interiores o espirales en exteriores, pueden complementar estas medidas.
En los chicos, es especialmente importante respetar las indicaciones para cada edad y producto. El Ministerio de Salud indica que, al aplicar repelente en niños, el adulto debe colocarlo primero en sus manos y luego extenderlo sobre la piel del menor, evitando ojos y boca.
Prevenir también significa reconocer los síntomas
Además de evitar criaderos y picaduras, resulta importante conocer los signos que pueden aparecer ante enfermedades como el dengue. Entre los síntomas se encuentran fiebre, dolor de cabeza o detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, cansancio intenso y manchas o picazón en la piel.
Ante la aparición de síntomas compatibles, la recomendación es consultar al sistema de salud y evitar la automedicación. La OMS aconseja especialmente no utilizar aspirina ni antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno ante sospecha de dengue, debido al riesgo de sangrado.
El Día Mundial del Mosquito recuerda que muchas de las herramientas más importantes de prevención empiezan en casa. Revisar un patio, vaciar un recipiente, renovar el repelente o colocar un mosquitero pueden parecer acciones pequeñas, pero sostenidas en el tiempo ayudan a reducir el riesgo.
La prevención no depende de una sola medida. Eliminar criaderos, protegerse de las picaduras y consultar ante síntomas son partes de una misma estrategia para cuidar la salud individual y comunitaria.
FUENTE: TN CONBIENESTAR