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Duelo por una mascota, tristeza y despedida tras perder a un animal querido


Publicada: 2026-10-07 08:00:07

La muerte de un perro, un gato u otro animal de compañía puede generar un proceso de duelo profundo. Validar la pérdida, respetar los tiempos personales y encontrar maneras de recordar el vínculo son algunas de las herramientas que pueden ayudar a atravesar ese momento.

Para muchas personas, una mascota forma parte de la organización de todos los días: está presente al despertarse, durante las comidas, los paseos, las horas de trabajo y los momentos de descanso. Cuando muere, no desaparece solamente el animal, sino también buena parte de esas rutinas compartidas.

La American Veterinary Medical Association (AVMA) reconoce que la pérdida de un animal de compañía puede provocar una respuesta de duelo y que cada persona atraviesa ese proceso de una manera diferente. Tristeza, sensación de vacío, enojo o dificultad para acostumbrarse a una casa que de repente se siente distinta pueden aparecer después de la muerte.

Por qué perder una mascota puede generar un duelo tan profundo

El vínculo entre seres humanos y animales de compañía puede convertirse en una fuente cotidiana de afecto, compañía y seguridad. Por eso, su muerte puede generar un dolor significativo, especialmente cuando el animal acompañó durante muchos años o estuvo presente en etapas importantes de la vida.

Desde el Cornell University College of Veterinary Medicine, que cuenta con un programa específico de acompañamiento frente a la pérdida de animales, señalan que el duelo puede expresarse de distintas maneras y que no existe un tiempo determinado en el que una persona debería dejar de sentir tristeza.

Además, la pérdida no siempre es comprendida por el entorno. Comentarios como “era solo un perro”, “era un gato” o “podés adoptar otro” pueden hacer que quien está atravesando el duelo sienta que debe esconder o justificar lo que le pasa.

Entre algunas reacciones que pueden aparecer se encuentran:

  • tristeza y llanto;
  • sensación de vacío en el hogar;
  • necesidad de hablar del animal o mirar fotografías;
  • cambios temporales en las rutinas;
  • dificultad para desprenderse de sus objetos;
  • sentimientos de culpa vinculados con decisiones tomadas durante una enfermedad o al final de la vida.

“No minimices lo que sentís”

Para la Lic. Florencia Alfie, psicóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires (MN 47873), uno de los primeros pasos consiste en reconocer la importancia que tuvo ese vínculo.

“No minimices lo que sentís. Si te duele mucho es porque ese vínculo era importante. No necesitás justificar tu tristeza diciendo ‘era mi perro’ o ‘era mi gato’. Era alguien que formaba parte de tu vida”, explicó.

La especialista también remarcó que atravesar el duelo implica permitirse sentir la ausencia: “Llorar, extrañarlo, sentir un vacío en la casa o tener días en los que no tenés ganas de hacer demasiado también es parte de despedirse”.

Hablar del animal puede ser otra herramienta. “Contá anécdotas, mirá fotos, nombralo. Hablar de quien murió no significa ‘no poder soltar’. A veces, hablar es justamente una forma de empezar a acomodar la ausencia”, señaló Alfie.

La psicóloga aconseja además no tomar decisiones apresuradas respecto de los objetos que pertenecían a la mascota. “No tenés que decidir qué hacer con todo inmediatamente. Podés esperar hasta sentirte preparado”, explicó sobre la cama, los juguetes o el collar.

Y también recomienda buscar personas capaces de comprender la dimensión de la pérdida. “No todos saben acompañar un duelo”, advirtió.

Despedirse no significa olvidar el vínculo

Los rituales también pueden ayudar a atravesar una pérdida. Guardar una fotografía especial, escribir una carta, conservar un objeto, plantar algo en su recuerdo o realizar una pequeña despedida son algunas de las opciones que cada persona puede adaptar a su propia historia.

Alfie remarcó que tampoco es útil comparar procesos. Una persona puede llorar durante días mientras otra habla poco del tema, y eso no significa necesariamente que uno de los dos haya querido más al animal. “Cada vínculo fue diferente. Cada persona también atraviesa la pérdida a su manera”, explicó.

Con el paso del tiempo, el recuerdo puede ir cambiando. “Superar no significa olvidar. Con el tiempo, quizás puedas mirar una foto y sonreír. El dolor puede transformarse, y eso no significa que no lo quisiste lo suficiente, sino que aprendiste a llevar su ausencia”, concluyó la psicóloga.

Cuando el dolor permanece con una intensidad que dificulta durante mucho tiempo las actividades cotidianas, el descanso o los vínculos, pedir acompañamiento profesional también puede ser una alternativa para transitar el proceso.