Nadar 10 kilómetros en el Río de la Plata puede ser un desafío deportivo. Pero para los participantes de Travesía Rosa, cada brazada tiene además un objetivo sanitario: recaudar fondos para que mujeres que tienen dificultades para acceder al sistema de salud puedan realizarse una mamografía.
La iniciativa nació en 2019 por impulso de la nadadora de aguas abiertas Julieta O’Connor y con el tiempo fue convirtiendo un desafío deportivo en una campaña de prevención del cáncer de mama. La propuesta no tiene como eje la competencia: los nadadores participan para recaudar fondos y contribuir a financiar los estudios.
La travesía tradicional se desarrolla en el Río de la Plata y une las costas del Club Náutico San Isidro y CUBA Núñez, en un recorrido de aproximadamente 10 kilómetros. La edición 2025 contó con 60 nadadores y permitió recaudar alrededor de $25 millones, según informó CUBA.
Del desafío deportivo al acceso a la salud
El mecanismo es relativamente sencillo: cada nadador participa también como recaudador. Las donaciones se destinan a financiar mamografías para mujeres que tienen dificultades para acceder al estudio por sus propios medios.
La iniciativa trabaja además con organizaciones sociales y centros de diagnóstico para facilitar el acceso a los estudios y realizar un seguimiento posterior de los resultados.
Según los datos publicados actualmente por Travesía Rosa, ya fueron realizadas 2.820 mamografías como resultado del programa. La organización señala que los estudios llegaron a hospitales, centros de salud y otras instituciones de siete provincias.
Uno de los aspectos que la iniciativa comenzó a medir con mayor detalle es qué ocurre después de la mamografía. De acuerdo con sus registros, aproximadamente el 20% de las mujeres estudiadas necesitó algún tipo de estudio complementario, como nuevas imágenes o controles posteriores. La organización afirma que esos casos recibieron seguimiento.
Los datos de 2025 permiten observar con mayor precisión ese circuito. En un balance publicado por O’Connor, se informa que durante ese año se destinaron fondos para realizar 402 mamografías, de las cuales 310 ya se habían realizado. Entre las pacientes estudiadas, 32 presentaron resultados que requirieron seguimiento y se realizaron 71 estudios complementarios para avanzar en la evaluación de esos casos.
Una campaña que busca llegar antes del diagnóstico
El objetivo de Travesía Rosa no se limita al mes de octubre. Durante el año también desarrolla charlas de prevención en comunidades, instituciones y empresas, con el foco puesto en la importancia de realizar los controles antes de que aparezcan síntomas.
La organización sostiene que uno de los principales obstáculos para la detección temprana no es solamente la disponibilidad de equipamiento, sino también el acceso efectivo de las mujeres al sistema de salud. Por eso busca combinar información, derivación, realización del estudio y seguimiento.
La iniciativa también trabaja con Fundación Potenciar Solidario, que figura como canal para la recepción de los fondos destinados al programa.

La próxima Travesía Rosa
La edición 2026 de Buenos Aires está prevista para el sábado 17 de octubre. El recorrido será nuevamente de 10 kilómetros en aguas abiertas del Río de la Plata y la organización espera reunir alrededor de 80 nadadores.
Este año, además, Travesía Rosa anunció una expansión de la propuesta: habrá una primera travesía en Entre Ríos y representantes de la iniciativa participarán de desafíos internacionales de aguas abiertas, entre ellos el cruce del Estrecho de Gibraltar y la travesía Capri-Nápoles.
Más allá del desafío deportivo, Travesía Rosa busca que cada edición se traduzca en una acción concreta de prevención: recaudar fondos para facilitar el acceso a mamografías y acompañar a las mujeres que necesitan continuar con estudios médicos. Así, la natación se convierte en el punto de partida de una iniciativa que busca ampliar el acceso al diagnóstico temprano del cáncer de mama.